martes, 7 de abril de 2015

Un tranvía llamado Bigotes!

Instantes pre-carrera con la Loroñotora ;-)

Como un enano, así me lo pasé en el Duatlón sprint de Santander! Al margen de la entrada crítica que escribí ayer, en el aspecto deportivo disfruté y me divertí muchísimo más de lo que esperaba. Y digo que no lo esperaba, porque no era para nada un duatlón para mis características, con distancias muy cortas, totalmente llano, y con drafting permitido.

Pero hay que hacer un poco de todo, y allí estaba en la salida, con un sol radiante por fin, que alegró las sensaciones de mis piernas (primera carrera del año que no llueve, y sin rastro de calambres al correr…). Y como estoy seguro que tanto los más pros como los más paquetes, soñamos o pensamos en la prueba que nos toca correr, yo ya tenía una idea de la mía. En una competición más para runners que para duatletas, esta vez los primeros 5 km de carrera eran la clave. Había que correr a fuego para empezar la bici lo más adelante posible, ya que en un circuito llano con drafting es muy difícil perder la rueda de alguien. Mi objetivo muy claro, salir de la T1 con Javi Loroño, que para mí era sin duda el más fuerte en bici de los que no llegaría corriendo con la cabeza de la prueba. Me comenta que va a correr a 3:40-3:45, y como no me dan las cuentas, jaja, me olvido de las zapas de ciclismo, decidiendo hacer la bici con las playeras de correr, y esperando ganar unos valiosos segundos en la transición que podían suponer la diferencia entre salir con el grupo de Loroño o no. Salida rapidísima con el atleta Fuentes Pila lanzando la prueba, y aunque mi primer km no es malo, pierdo de vista a Loroño desde la salida.

Difícil inmortalizar a Fuentes Pila con algún pie en el suelo...
Con tantos giros enseguida tomo referencias y en km 2, marcho 25 segundos detrás de él y de Edu, que van a la par. Es todo lo que esperaba perder en los 5 km!... pero viendo que yo voy por debajo de 3:45, mantengo el ritmo esperando que ellos aflojen. Al final voy recortando poco a poco y llego a la T1 tan solo 20 metros detrás a unos 5 sg.


Y evidentemente con playeras, mi transición con el salto a la bici es muy rápido, de manera que salgo por delante de ellos, esperando que me pasen en cualquier momento. Pero durante la primera vuelta voy cazando gente y formando una grupeta de 10-15 duatletas donde me dan muy pocos relevos. Terminando esa vuelta aparece ya por fin la Loroñotora!, que sería principalmente quien tirase en bici durante las tres siguientes vueltas. Como un toro además…jaja.

Colaborando a pesar de portar diferentes colores ;-)
Los tres de Castro, al frente de la grupeta










Aunque después de dos vueltas, y de ver que solo le damos relevos Edu, otro chico y yo, nos avisa a los tres que va cargando con mucho parásito y que va a meter un hachazo jiji… y la cosa se pone divertida. En el único lugar que la carretera pica para arriba después de la rotonda del Sardinero, mete un incremento de ritmo que pone a todos en fila de a uno, y con la lengua fuera a más de uno. Con la cuerda ya muy tensa, paso a Javi a tope y le doy continuidad al hachazo durante 300 metros más. Entonces ya nos cortamos y la carrera se lanza durante las dos últimas vueltas. Edu se cortaría en ese momento y ya no conseguiría volver a enlazar, quedándose por detrás sin ayuda para recibir relevos.

Y llegó el hachazo!














A mí también me pasa factura el incremento de ritmo y en la tercera vuelta participo muy poco tirando. Loroño sigue al pie del cañón, y entrados en la última vuelta vuelvo a la cabeza del grupo. Volvemos a ser unos 10 duatletas en la grupeta, porque aparte de que alguno aguantó el hachazo, hemos seguido cogiendo a gente que se agarra como puede al tranvía del Bigotes. Y en el último km Javi tira de ironía y salta: “Ahora me esperaréis todos corriendo no???” jaja. Ambos sabemos que todos los de la grupeta corren más que nosotros, ya que han hecho más rápido el primer sector y les hemos cazado en la bici, así que opto por divertirme un poco más antes de resignarme a que me pasen corriendo en los últimos 2,5 km, jeje. Y como los que no ganamos carreras, vivimos de estas pequeñas batallitas, aviso a Loroño que voy a salir a tope, y a falta de 500 metros arranco con todo metido, consiguiendo 10 segundos de margen al llegar a la T2. Después de una transición relámpago con las zapas puestas, donde solo 4 participantes fueron 1 sg más rápidos que yo, salgo a correr 20 segundos antes que el resto, lo que me serviría para que nadie me diera ya alcance y disfrutara del último km por primera vez este año.














Al final puesto 47º de 160 participantes, con Loroño el 53º aguantando el tipo en el último sector, y a pesar de los calambres que sufría después del esfuerzo en la bici. Fue algo diferente, divertido, y rodando en bici en los mismos tiempos de los tres que subieron al pódium, claro está…gracias al Bigotes! Hay que seguir mejorando en la carrera a pie, porque la gente vuela... Próximo duatlón, Polanco, donde intentaré seguir con la progresión a ver si cae ya un top-30 por lo menos ;-)

No hay comentarios:

Publicar un comentario