jueves, 30 de abril de 2015

Calentón en Allendelagua


El domingo pasado, después del duatlón de Laredo, me acerqué corriendo hasta Allendelagua con Iñigo y Jesus. Al mediodía se celebraba la subida vertical al Jamón, que hice el año pasado por primera vez, y que me encantó.


Una carrera que se celebra todos los años en estas fechas, durante las fiestas de esta pedanía de Castro. El recorrido es de un solo km, que consta de 500 metros de subida sobre asfalto para atravesar el pueblo, y de otros 500 a campo abierto con bastante más pendiente hasta alcanzar la peña, donde se encuentra el jamón junto a una bandera. La hora de salida se retrasaría mientras marcaban el recorrido de subida con banderolas, y Jesus nos tuvo que abandonar. Así que cuando lanzaron el cohete solo estábamos 5 corredores en la línea de salida.


Salimos algo más suave que el año pasado, y respetando el ritmo que marcaba Alex, fuimos atravesando el pueblo los 5 agrupados. Alex, que viene de una operación meses atrás, ha empezado a entrenar hace poco, pero es una auténtica cabra de monte, y no hay más que ver su palmarés del año pasado en trails (ganador del Soplao, ganador de Otañes, ganador de la Transgrancanaria por equipos…), para saber que hasta cojo es difícil seguirle. Así llegamos al sendero donde empieza la subida dura, y donde se decide la carrera. Alex empieza muy fuerte brincando sobre las rocas y se me va, e Iñigo que viene detrás me pasa yendo detrás de él. A partir de aquí, son 400 metros de subida muy pronunciada que se hacen prácticamente andando en su totalidad. Así que manos a los cuádriceps y a sufrir. Iñigo no lleva zapas de trail y tiene algún resbalón, y yo que me voy entonando le vuelvo a pasar y me voy a por Alex. De vez en cuando corre 10 metros y vuelve a andar, así que intento hacer lo propio para que no se me vaya más. Poco a poco, con mis zancadas más rápidas le voy recortando y llego a escasos 5 metros suyos. No mira para atrás pero sabe que estoy por la respiración, imposible de ocultar con este calentón! Cada vez queda menos para llegar a la cresta de la montaña, donde los últimos 100 metros suavizan mucho para llegar hasta la peña. Aún me queda un pelín de fuerza, y cuando voy pensando en intentar sorprenderle en ese último trozo, Alex acelera y echa a correr en cuanto acaba la subida. Gasto lo que me queda en intentar seguirle y al de pocos metros mis piernas no dan más. Iba guardando más que yo y me deja clavado, snif snif… Entonces miro para atrás, y viendo ya a Iñigo y Colás muy lejos me relajo un poco los últimos metros. Alex se lleva el jamón bajando de los 8 minutos, llegando yo a unos 15 segundos, y con Iñigo poco detrás repitiendo su tercer puesto del año pasado.



Aunque pueda parecer una carrerilla de nada, el que compite en subidas verticales seguro que sabe el fogonazo que suponen estas subidas tan cortas, con las piernas y el corazón al límite de sus posibilidades. El domingo acabé en 8:05 (9:30 en 2014, con más risas que otra cosa porque fui fundido desde el principio), y seguro que repetiré el año que viene intentando dar más guerra a los del trail. Aunque si esta vez que hemos pillado a Alex fuera de forma, no hemos podido con él, no quiero ni pensar en la siguiente ocasión, jeje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario