jueves, 22 de mayo de 2014

Dos finishers en Lanzarote!


Conseguido. Finisher de mi cuarto Ironman, esta vez disfrutándolo y terminando junto a mi amigo Álvaro Pérez, que no dejó de sorprenderme durante las 13 horas que nos llevó completar los míticos 226 km de la distancia Ironman (3,8 + 180 + 42,2).


Apartamentos tranquilos
Geles y barritas para la carrera



Con Valentí, un crack mediático
Turismo por los hervideros


















La semana previa la pasamos en Lanzarote, entrenando en los mismos escenarios por donde transcurriría la carrera. El ambiente en Puerto del Carmen era de puro triatlón las 24 horas del día, y lo que nos quedó muy claro, es que en este deporte es tan importante ser bueno como parecerlo, jaja. En primer lugar, todos finísimos y morenísimos, con la gama más amplia posible de colores fosforitos en sus prendas, y por supuesto, las mejores versiones de triatletas llevaban el tatuaje del símbolo Ironman en gemelos, brazos o espalda. Además, da igual que vayas a entrenar, a dar un paseo o al supermercado, las gafas más sofisticadas, el visor, y las medias de compresión, te acompañaran a todas horas y a todas partes cuando eres triatleta... jiji. A Pérez y a mí, en bañador y con camiseta de algodón, no nos miraba nadie, y no creáis, nos molestaba bastante ehhh! jajaja.

Expo en el Club La Santa
Rueda de ruleta? 



Tatu Ironman
Naciones participantes

















El caso es que la pequeña localidad de Puerto del Carmen se iba llenando día a día, y no solo con los 2.300 participantes del Ironman, sino con los cerca de 10.000 acompañantes! Podría seguir contando cosas de esta semana previa, de cómo mientras comíamos en terrazas veíamos entrenar a triatletas por el carril bici de la avenida de las playas, con pepinos de 6 mil euros y acoplados, jiji, pero pasaré directamente a la carrera!

Nuestras máquinas posando en el Timanfaya ;-)

La BH de Pérez
Mi Argon canadiense











Alarma a las 3:50 AM!!! Pero no hace falta, llevo ya una hora despierto, igual que Pérez, así que al lío. Desayuno lo de costumbre, por mucho que cargues a última hora lo importante es lo de los días previos, y ahí ya nos había salido la pasta por las orejas… Bajamos de noche a los boxes, y ahorrándome describir toda la parafernalia de los preparativos, paso directamente a la salida. Nos colocamos de los últimos, con 2.000 cabezas por delante, últimas risas, últimos nervios y cara a cara frente al Ironman más duro del mundo! Está considerado así, porque al duro perfil del sector ciclista hay que sumarle los fuertes vientos que suelen azotar la isla, y el sábado 17 de mayo no defraudaron. El día de más viento de toda la semana, con velocidades de entre 40 y 60 km/h a lo largo de todo el sector.

Llegaba la hora!
Los primeros en levantarnos!

Carpa de primera transición








Panorama antes de empezar














Bocinazo!, y comienzan los 3,8 km de natación. Bueno, comienzan para los primeros, nosotros tardamos 3 minutos en llegar al agua. Al grito de Pérez de “a la guerra!!!” nos tiramos al mar y comenzamos a bracear. Ahí nos separamos y cada uno libra su particular batalla entre golpes y aguadillas… En la entrada anterior ya conté como he llegado de milagro a participar en este Ironman, así que no aburriré con lo mismo. El caso es que tenía que nadar seguido lo mismo que había entrenado en los últimos 7 meses. Con paciencia y un poco acalambrado al final, salía del agua en 1h 36min, a 11 minutos de Pérez y en torno al puesto 1.900. Una transición lentísima de 15 minutos, entre vendajes y cambio de ropa, me hacían coger la bici detrás de dos mil triatletas, con muy pocos por detrás. Debido a la ola de calor producida por la calima africana, las voluntarias nos habían embadurnado bien de crema solar…

Confiados jiji...
2.300 en la salida




Batalla campal
Fotógrafo sumergido
De los últimos en el agua snif snif
Sector natación (2 vueltas)




















Comenzaba la bici, y mis piernas acalambradas de la natación se iban soltando poco a poco como de costumbre. En esta disciplina me siento fuerte, y a pesar del infierno que teníamos por delante, me acoplaba a tope en un primer tramo con el viento en contra. Después cogíamos dirección sur hacia Yaiza y empezaba a volar, rodando por rectas largas y llanas por encima de 50 km/h. Un sinfín de adelantamientos me hacían cazar a Pérez en el km 50, subiendo a las Fire Mountains del Timanfaya. Ya había mejorado más de 300 puestos, y aunque ya tenía decidido que una vez atrapase a Pérez le acompañaría, el buen ritmo que llevaba éste nos permitió seguir adelantando a mucha gente hasta el final. El susto de la jornada nos lo llevábamos cuando una jueza descalificaba a Pérez con tarjeta roja por invadir el carril contrario. Una ráfaga de viento había lanzado a los ciclistas hacia el centro de la carretera mientras adelantábamos, lo que obligó a Pérez a pasarles bruscamente por el carril contrario para no colisionar. La jueza a escasos metros desde una moto le sacaba la tarjeta, y rápidamente me colocaba a su par para tener una breve discusión sobre la normativa. La invasión había sido claramente para evitar un accidente y no para acortar, ya que estábamos en una recta. Mientras parecía que entraba en razón, dos triatletas acoplados pasaban a la moto de la jueza por el carril contrario. Viendo el panorama de peligro que se estaba creando retiraba la sanción a Pérez, menos mal… 

Perfil ciclista
Los 180 km del sector ciclista









Recta Yaiza-Timanfaya
Otra vista










Normalmente en las zonas rápidas llevaba yo la iniciativa, donde Pérez me seguía acoplado en su BH a 10-20 metros de distancia, y cuando el terreno picaba para arriba, le dejaba pasar para no forzarle demasiado y que fuera él quien imprimiese el ritmo. Pero fue en esos momentos cuando me empezó a sorprender, haciendo las subidas más duras al mirador de Haria y al mirador de Rio a un ritmo demoledor. No solo no nos adelantaba nadie, sino que íbamos dejando clavados a franceses, americanos, checos, rusos, japoneses, alemanes,… la mayoría con “cabras deluxe”, y alguno que otro con el tatuaje de rigor en el gemelo, jeje. El ritmo era tan alto que un par de veces la advertí que igual era mejor que bajara un poco el pistón, pero estaba “on fire” y no se le podía parar. Tras coronar el mirador de Rio, nos quedaban 60 km, pero la mayor parte con viento a favor, y eso suponía una bendición. Para que se entienda la importancia del viento, el mayor contraste se sufría llegando a Tahiche. Desde Punta Mujeres el viento nos empujaba a lo largo de rectas con infinitos toboganes, donde alcancé la máxima del día a 75,2 km/h en un terreno casi llano. Poco después girábamos hacia Tahiche, y en un terreno también prácticamente llano no pasaba de 17 km/h. Desesperante el desgaste que había que hacer para avanzar. A falta de 20 km apretaba un poco más con la idea de sacar unos minutos a Pérez y que me diera tiempo a cambiarme los vendajes del pie. La idea era empezar a correr con él sin retrasarle, ya que teníamos hablado que él no me esperaría nunca, haciendo el mejor tiempo que pudiera. Le dejaba en buenas manos, con Tanausu, un veterano tinerfeño que habíamos reclutado por el camino, con muchos km en sus piernas y unos cuantos Ironman. Llegaba a la segunda transición después de 6h y 47min de bici, habiendo mejorado más de 700 puestos. Un par de minutos detrás llegaba Pérez, protagonizando otra buena remontada de 400 puestos desde la salida del agua. Transición muy larga y lenta de nuevo, 18 min!!!, y en busca del último obstáculo del día, una maratón a las 15:30 h de la tarde con el sol calentando a 27 grados y con 9 horas de deporte en las piernas...

Curvas herradura
Bajada de Haria







Subida Mirador del Rio
Espectacular vista de Isla La Graciosa




Allá íbamos, de momento sin mirar el reloj y con la única idea que teníamos desde el principio, acabar. De nuevo cubiertos de crema por el cuello, hombros y brazos, comenzábamos a buen ritmo la primera vuelta de 16 km. 

El gran motivo para relajarse en las transiciones ;-)
Los primeros 10 km notaba la "frescura" de haber hecho la bici por debajo de mis posibilidades, e iba tirando de Pérez, pero a partir de ahí, empezaba a notar la falta de km en mis piernas este año. Tanausu ya se nos había escapado, y a Kepa, otro Triflavi que ha entrado en el equipo este año, le veíamos 30 minutos por delante cuando nos cruzábamos (lo cierto es que apenas le conozco, porque el hecho de llevar 7 meses casi parado me ha impedido coincidir con los nuevos Triflavis en los entrenos…). Pérez era capaz de mantener el ritmo y me iba distanciando metro a metro. Era demasiado pronto para empezar a sufrir y veía poco a poco como se alejaba, pasando en la primera vuelta de 16 km minuto y medio detrás de él. No me había venido abajo, pero quedaba la vuelta más dura a nivel mental. Había que volver hasta el aeropuerto de Arrecife con todo el viento en contra, y ver a tanta gente que ya había arrojado la toalla y que solo caminaba no me ayudaba mucho. No estaba dispuesto a sufrir y veía tan fácil ponerme a andar… Pero escondiendo mi mirada fundida bajo el reflejo de mis gafas me repetía una y otra vez la canción canaria del mojo picón, y sin parar de correr llegaba al km 24 del aeropuerto, donde enganchaba de nuevo a Pérez. Su ritmo era realmente bueno, y me llevaba con el gancho hasta el nuevo paso por meta (km 32). Habíamos cazado otra vez a Tanausu, y con ellos dos tirando seguía su estela dispuesto a sufrir la última vuelta de 10 km. 

Avenida de las playas
Ya lo teníamos!, 9 km, 8 km, 7… y la adrenalina me hacía resurgir en el último giro. A falta de 5 km miraba el reloj, 12h 29 min! Aunque nuestro único objetivo siempre fue el de ser finisher dentro del corte de las 17 horas, las 13 horas era una barrera que marcaba más o menos el tiempo medio de los participantes, y que siempre tuvimos en mente de manera secundaria. Sabíamos que bajar significaba llegar por delante de la mitad, y eso es algo que motivaba. Nos valía correr a 6 min/km, pero sabiendo que en los 2 últimos avituallamientos se nos iban los segundos, no podíamos bajar el ritmo ni un pelo. El estómago de Pérez hacía rato que no admitía más geles, barritas o isotónico, y el mazazo que llevaba era considerable. Ni él ni Tanausu me podían seguir ya. Me iba frenando para no alejarme y seguir sirviéndole de referencia, mientras le animaba por el pedazo debut que se estaba cascando en un Ironman. Último esfuerzo, que bajamos de 13 venga! A falta de km y medio le soltaba para ir a buscar la Gopro antes de la meta. Me ponía a correr a 4:15 con una soltura que me asustó, y me paraba a 100 metros del arco, ya con la Gopro en mano miraba la cuesta arriba esperando ver aparecer el tritraje rojinegro de Pérez. También miraba el parcial de la maratón, 3h 59min!, quién me lo iba a decir en estas condiciones! El crono de la meta pasaba ya de 12:58… llegaría Pérez? Claro jaja, es cabezón y sufridor, se había saltado el último avituallamiento y venía con margen para disfrutar los últimos metros. Esos metros donde se saborea todo el esfuerzo de un año entrenando y de las 13 horas compitiendo. Esos metros donde te sientes enorme, donde liberas toda la tensión acumulada descubriendo que todo es posible. No sucede cuando cruzas la meta, sucede mientras corres los últimos metros, aunque cuando cruzas, sabes que ya eres alguien más fuerte, más seguro. Finishers en Lanzarote!

Muchísimo público
Nuestro tiempo, 12:58:49, habiendo mejorado otros 400 puestos en la maratón y entrando juntos en meta en la posición 1.011 (acabaron 1.904 de los 2.300 inscritos). Volveremos algún año a destrozar nuestro tiempo, eso seguro, jeje, ya que con 34 minutos perdidos en las transiciones tenemos mucho margen de mejora, jaja. A Kepa le habíamos ido recortando, pero aguantaba la maratón sin desfallecer, y hacía un carrerón terminando en 12h 44min. Nuestro compi de carrera Tanausu muy cerca nuestro, sumando otro IM a su palmarés. Y sobre Pérez, pues sorpresón positivo por el nivel mostrado en las tres disciplinas, con una increíble transformación en los últimos 8 meses.

Medallas IM Finisher
Sub 13 horas ;-)













Para mí fue un día especial, tanto de emociones como de recuerdos. Hace dos meses fallecía mi abuela, la última que me quedaba. Sucedía después de haber solicitado anular mi inscripción para Lanzarote. Después de unos días sin ella cambié de opinión, y ahora, dos meses después he acabado terminando el Ironman. Aunque ya no está aquí para sentirse orgullosa, es mi forma de darle las gracias por haber hecho de mí y de mis hermanos mejores personas. Y cómo no, agradecer a mi familia y la de Pérez toda la ayuda que nos han ofrecido, imposible de cuantificar (traslados, material, reportajes, ánimos durante la carrera, avituallamientos personales...), y sin la cual todo esto hubiera sido mucho más complicado aún.

Fotografía: Avilés y Diego Santamaría


3 comentarios:

  1. Mikel Azkorra Larrondo23/5/14 1:23

    Impresionante Aiert. He sentido una envidia muy sana, porque hubo un tiempo en que creí posible participar en una de estas animaladas, pero por una razón u otra, siempre tuve otras cosas y ambiciones en mi cabeza.
    Me alegro mucho por tu (vuestro) logro y creo que sé qué sentisteis cuando quedaba poco para llegar a la meta. Esa emoción que hace que desaparezca el cansancio por unos momentos (imagino que en vuestro caso, unos momentos muy cortos) y sientas una fuerza brutal, producto del orgullo personal.
    Lo dicho, un placer haber compartido tu gesta leyendo el cuaderno de bitácora de la prueba.
    Zorionak finisher

    ResponderEliminar
  2. Mikel Azkorra Larrondo23/5/14 1:32

    Estoy oyendo a un invidente que ha acabado vuestra prueba en 13:53:55

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas Mister!

      Bueno, tú ya tuviste tu reto recorriendo Noruega en bici jeje... Al invidente le pasamos en la bici, iban clavados subiendo en un tandem, menudo mérito... Gracias!

      Eliminar