jueves, 10 de octubre de 2013

Iberman La Luz, no hay dos sin tres!


El sábado pasado participé en mi tercer triatlón de distancia Ironman. Me desplacé hasta Islantilla (Huelva) para competir en el Iberman, el primer larga distancia que se hacía en Andalucía, que además ha sido también el primero en unir dos países, España y Portugal. Con 700 triatletas, entre los que había representantes de todas y cada una de las provincias españolas, se presentaba muy complicado sobre el papel, con dos recorridos muy duros tanto en el sector ciclista como en la maratón. La natación tendría lugar en la Playa de Lepe, ya sabéis,  la población de los chistes… ;-)

Interior hotel
Exterior hotel










Así pues, el jueves llegaba a Islantilla después de zamparme mil kilómetros en coche. Inspección al gran hotel que nos puso la organización, y media horita de trote para soltar las piernas antes de cenar. El viernes otros 30 min de nado por la mañana, y por la tarde, material a boxes para después descansar antes de la batalla. Mi dorsal, el 3!!! gran detalle para mi tercer Ironamn jeje.

Con el dorsal 3
Brieffing











Tampoco en esta ocasión estaba solo. Diego y Alex, del Triflavi, se habían animado a probar con el Ironman después de haber hecho tres o cuatro triatlones. Aunque me parece que solo están de paso en el triatlón (ya que su pasión es el Trail), para mí estos dos son “ultrahombres”, jeje…  Llevan 4 ultras de vértigo este año, la última hace apenas un mes, donde se pasaron 21 horas corriendo para acabar los 120 km de la TDS del Mont Blanc (puestos 73º y 74º de más de mil participantes), casi nada...

Alex y Diego en boxes
En el Mont Blanc













Y el sábado llegaba la hora, desayunaba a las 5:30, y cruzaba la pasarela del Hotel a la playa para calentar el nado unos minutos. Qué yuyu, prácticamente a oscuras, con la sensación de nadar en tinta negra, apenas me hacía 50 metros mar adentro y vuelta, que nadar en la oscuridad acojona.

Pasarela a la playa
Calentamiento a oscuras :-(


















Y con los primeros rayos de luz, con una impresionante salida del sol por el horizonte como se ve en la secuencia de fotos, esperábamos la señal ya de día, para encarar los primeros 3,8 km de natación. Una única salida para los 700 participantes, y me metía al agua con Diego y Alex por la zona derecha, para aprovechar la corriente que iba hacia la izquierda, teniendo que llegar a la primera boya de giro a unos 300 metros en perpendicular a la orilla.

Amanecer el día de la carrera
Todos listos!

















Después un largo hacia la izquierda a favor de corriente, otro tramo perpendicular hacia la playa y vuelta contracorriente para realizar un rectángulo que debería tener 1,9 km.




Sector de natación








Pero en la primera vuelta, al salir a la playa veo que el GPS ya me marca 2,2km, así que la mala noticia es que tocará nadar más metros. La buena, que sigo con mi mejoría en la natación, y me encuentro con Diego en el tramo de arena, distancia donde hace un par de meses me había metido 7 minutos.

Primera vuelta con Diego
A por la segunda vuelta










Aunque aún voy fresco, la segunda vuelta me cuesta un par de minutos más, y salgo a la T1 marcando el parcial 478º en el nado. 1h 29min, para 4,3 km, lo que para mí está realmente bien. Aún sigo teniendo mucho margen de mejora, pero al menos ya no salgo de los últimos jeje…




















Después de los ánimos de Susana en el box,  empieza la bici, con 180 km rompepiernas entre España y Portugal. Salgo enchufado desde el principio, pero esta vez, con la intención de “disfrutar” todo lo que pueda. Algo que se hace difícil, ya que las primeras tres horas de sur a norte nos vamos comiendo todo el viento de cara. 90 km ininterrumpidos de subebajas, donde voy adelantando participantes km a km hasta pasar por el ecuador del sector en el puesto 256º (los va cantando una chica de la organización jeje, y me animo aún más al saber que ya he mejorado más de 200 puestos).










Pasamos a Portugal, y giramos de nuevo hacia el Sur. El rutómetro me marca “Premio de montaña”, y pienso… que será eso??? Y lo veo! Una pared de un km y pico con rampas al 16%, donde la gente va de lado a lado de la calzada, buscando piñones que no tienen en los desarrollos de sus cabras. Con casi 30 graditos de calor, sudo la gota gorda retorciéndome sobre la bici para pasar el punto más duro del recorrido. Después, la buena noticia del viento a favor para la segunda parte del sector viene acompañada como siempre, de otra mala, ...el asfaltado en Portugal es un despropósito! Muchos kilómetros de baches y parches que desgastan los brazos y que aumentan las papeletas de avería mecánica… Y más cuando en Mértola, un avituallamiento está en plena calzada romana de subida hacia el Castillo. Así que durante medio kilómetro tenemos que sufrir un piso adoquinado, jugándonos las ruedas y tornillos de la bici en cada metro.

Mértola con el castillo medieval
Subida de adoquín en Mértola










Después de otras 3 horas por Portugal bordeando el Guadiana, por fin llego a Vila Real de Santo Antonio, la población lusa más oriental, separada de Huelva por el propio Guadiana. Me he marcado un gran sector ciclista a 30 km/h de media (parcial 62º), en 5h 54min, y salgo a correr los 42.195 metros en el puesto 130º, habiendo mejorado unas 350 plazas desde la salida de la natación.

Vista aérea de la segunda transición

A la peor hora del día, y con el sol castigándonos el cogote, toca volver a España, aunque esta vez corriendo una maratón. Los primeros km son de asfalto y tienen algunos repechos hasta cruzar el impresionante Puente Internacional sobre el Guadiana. Salgo con prudencia por mi rodilla, pero pronto me olvido de ella, ya que no me daría nada de guerra en toda la carrera.

Puente Internacional del Guadiana












Después viene lo peor del recorrido, una subida de un km hasta el parador nacional de Ayamonte, que me roba la poca resistencia que queda en mis piernas. Así todo, viendo el rosario de corredores que caminan durante la subida, me comprometo a no parar de correr, y después de ganar esta pequeña batalla me adentro en la vía verde para afrontar los últimos 30 km.

Sector de carrera a pie (maratón)
Sin tener noción del tiempo, llevando un ritmo por debajo de ese límite que me hizo reventar en mi último Ironman en Vitoria, voy engullendo kilómetros entre plantaciones, marismas y pinares. Y aprovecho para agradecer desde aquí todos los ánimos que recibíamos de los voluntarios en cada avituallamiento.

 









Y por fin, llego al paseo marítimo de La Antilla, para encarar los últimos 10 km! La sorpresa es que la mitad de ellos los corremos por la playa, después de que en la reunión técnica se dijera que se modificaba ese tramo para no correr por arena… Pero bueno, ya nada importa, voy disfrutando esos kilómetros, incluso subiendo un poco el ritmo, hasta que en la recta final me espera Susana para acompañarme los últimos emocionantes metros y cruzar juntos la meta. 

 









Sin duda este ha sido mi Ironman más espectacular y más duro, y he acabado tan contento que despido la temporada con un gran sabor de boca. Finalmente, 11:48:33 (tan solo un segundo de diferencia con el IM de Vitoria! jajaja… aunque con sensaciones muy diferentes), para acabar en el puesto 114º de 548 triatletas que llegaron a meta. Con Diego (12h 8min) y Alex (12h 57min) apuntándose otra prueba de las grandes a su curriculum deportivo. Mientras que el ganador invirtió 10h 3min, el último clasificado acabó en 16h 25min. Enhorabuena a todos los finishers, a todos los que lo intentaron, y a la Organización, que a bajo coste ha hecho posible el sueño de muchos deportistas.














Ahora me tomo un descanso para recuperar, dándole vueltas al próximo año y aprovechando el buffet del hotel para regresar al desayuno de globero, jejeje.

Desayuno pre-competición
Desayuno post-competición ;-)











Algo de relax en este impresionante Hotel de Islantilla, que parece un resort caribeño, y visita a tierras lusas para desconectar. En un par de meses nuevas ilusiones y nueva temporada. Nos vemos!

Huervaaaaaaa!
Relaxing coke in Tavira (Portugal)










Fotografía: Susana, Luis Mestre y Michael Lopes



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