miércoles, 3 de octubre de 2012

IRONMAN FINISHER


Desafío conseguido! Hace un año me proponía un reto personal, acabar un IRONMAN. Este pasado domingo he cumplido ese sueño en la Challenge Barcelona-Maresme. Después de 12 meses de entrenamientos, que se quedaron en 9 por una grave lesión, y con tan solo 5 meses desde mi debut en el Triatlón, he cruzado la meta con un tiempazo de 11 horas y 32 minutos.


Viernes 28 - Día del viaje

Tocaba madrugar, y para las 7 de la mañana ya estaba con Susana en la carretera, recorriendo los 700 km que separan Castro de Calella. El resto de mi apoyo llegaba el sábado, con mi madre a la cabeza, y mi hermana y David, que retrasaron una semana su boda para que no coincidiera con mi Ironman, MIL GRACIAS! Mi padre y mi hermano que no podían viajar me seguirían desde casa vía móvil e internet. Por la tarde en Calella, visita a la Feria, recogida de dorsales y 40 minutos de running con Edu, que también venía con su apoyo, Tamara y Alex.











Sábado 29 - Día previo al Ironman

Borrasca! La lluvia estaba azotando todo el país y por las calles de Calella bajaban torrentes de agua. No nos amilanábamos y salíamos a entrenar la bici por la mañana, otros 40 minutos para activarnos, con granizada incluida. Después el Briefing (reunión técnica de carrera), donde anunciaban un cambio importante. Las bicis se dejarían en el Bike Park el domingo por la mañana, ya que aunque en estas competiciones la norma obliga a dejarlas el día antes, el temporal de viento y lluvia hacía peligrar el estado de las bicis durante toda la noche. El resto del día me recluí con Susana en el apartamento, preocupados y pegados a las ventanas, viendo cómo la borrasca descargaba todo su genio sobre Calella, sin descanso y sin piedad.  En un hotel enfrente, sonreían tímidamente mi hermana y David, que menos mal que no se casaban hoy…jaja.












Domingo 30 - Ironman

Como me imaginaba, apenas pude dormir. Desde las 3:30 de la madrugada tenía los ojos abiertos como platos, mirando al techo y pensando en la borrasca, en mi rodilla maltrecha, en el estado del mar, y en mil dudas más que me martilleaban la cabeza en la oscuridad. Una hora después no aguantaba más y me levantaba, no se escuchaba la lluvia! A las 5 de la madrugada ya estaba desayunando, zumo de naranja, tostadas con mermelada, cereales, y un plato de arroz con pavo. Bufff, como cuesta meterse el arroz a esas horas! 6:45H, bajaba de noche a la calle, me montaba en la bici, e iba al encuentro con Edu. El resto del material lo habíamos dejado el día antes en la carpa de las transiciones. Las calles estaban mojadas pero el tiempo nos daba un respiro. Pedaleaba entre calles el kilómetro que separaba mi apartamento de los Boxes. Aparecían triatletas por todas las esquinas, pedaleando o caminando con la bici, todos en silencio y hacia el mismo lugar. Como si nos hubiéramos propuesto orientarnos todos hacía La Meca, los 1.500 deportistas seguíamos el mismo sendero.











En el área de transición se rompía el silencio. Eran las 7:15H, me quedaba hora y media para la salida y tenía que preparar todo. Dejaba la bici colgada en la barra, en mi puesto, el 800! Colocaba los bidones con las sales, los geles sobre el cuadro, el cuenta km a cero, última revisión por encima… y hacia la carpa. Allí volvía a comprobar la “Bolsa Bike” y la “Bolsa Run”, siempre tienes la sensación de que se te olvida algo, pero estaba todo. Vaselina al cuello, al cuerpo y me meto en el neopreno. 8:15H, mi “equipo” (Susana, mi madre, mi hermana y David) ya está en la playa, me dan los últimos ánimos y me meto al agua para calentar unos metros. Desde el agua veo la salida élite a las 8:30H, y justo después llaman a mi grupo (con gorro blanco) a los cajones de salida, para poco después colocarnos sobre la moqueta roja de salida, en la orilla de la playa. Me coloco en primera fila por la derecha, con el dedo preparado en el GPS! Y salimos!!!!!












Natación (3,8 km – Tiempo = 1:33:57 – Ritmo Medio = 22:57 min/km)

Todos los nervios y la adrenalina se me liberan en los primeras brazadas, y cuando solo llevo 100 metros confirmo que esto va a ser durísimo. A pesar de alguna pequeña olilla en la salida, el mar está genial. A la primera boya (200 metros) llego en mitad del grupo, pero me siguen adelantando por ambos lados y pronto me encuentro en la cola. Intento seguir estelas, porque como me han enseñado, puedes ganar hasta un 10% si en vez de ir rompiendo láminas de agua sigues la estela del que te precede. Por si acaso lo hago jeje… Además, eso permite que puedas seguir más tiempo con las respiraciones laterales, ya que si no llevas a nadie delante, cada poco tiempo necesitas orientarte con una respiración frontal. En la boya giramos a derecha y toca 1,5 km sentido Barcelona. Mi primer kilómetro es realmente bueno, en 21:04 minutos, pero se me acaban por escapar los que llevo delante y antes de llegar al giro empiezo a recibir golpes del grupo que ha salido detrás. Empiezo a nadar algo peor, me han pegado ya cuatro veces en las piernas y uno me ha hundido la cabeza tragando agua. Giramos a la izquierda, y este largo de vuelta será algo mayor, 1,8 km. Como nadar de Leiva a Herramélluri! O casi, que ya me ha reñido Ana (de Herra!) porque eso serían 2 km!... jaja. Mi ritmo ha bajado a 22:24 en el segundo kilómetro y a 22:56 en el tercero, y es que aunque parezca increíble… Me he vuelto a cruzar con una medusa gigantesca, igual que en la “Swim Barcelona”, travesía que hice hace tres semanas (será la misma??? jajaja). Esta vez no la libro, cuando la tengo delante ya no puedo frenar, levanto la cara y la rozo con el pecho, lo que hace que se sumerja algo más. También levanto los pies para que no me toque la piel… BUFFF! Vaya momento límite, me ha salvado el neopreno pero se me ha puesto la patata a mil! Los que vienen detrás tampoco la libran, y alguno que la toca es atendido en los boxes a su llegada. Pierdo más tiempo y mi último kilómetro es malo a rabiar, ritmo de 24:33 min/km. Me está costando muchísimo este último largo, me han subido las pulsaciones y voy dando demasiadas brazadas, y deslizando muy poco, qué mal… Por fin llego a la boya para encarar la perpendicular de 300 metros a la playa, sin embargo ya llevo nadados los 3,8 km!, por lo que me van a salir metros de más. Los últimos minutos se me hacen interminables, y a pesar de que he pasado por los 3,8 km en 1h 26min (idéntico a mi travesía Swim Barcelona), salgo a la arena con 4,1 km de nado en 1h 34min. En la siguiente imagen se puede ver mi trayectoria y tiempos de la natación.










Transición 1 (Tiempo = 10:03)

Salgo trotando por la arena, volviendo a respirar tranquilo. Allí me animan como locas mi novia y mi madre, ésta es la mejor medicina! Paso por debajo de la ducha y entro en la carpa. Como había decidido, voy a hacer la bici con culote ciclista, y por eso he nadado sin trisuit debajo. Me quedo desnudo justo cuando una chica de la organización me pregunta si me puede ayudar jeje, creo que pasa ella más vergüenza que yo… Me mete el neopreno en la bolsa mientras me unto de vaselina y me termino de vestir. Empleo unos minutos más en masajearme la rodilla con crema antiinflamatoria, y aunque el tiempo de esta transición se me dispara por encima de los 10 minutos, si con esto consigo calmar el dolor y la inflamación… no los echaré de menos. Cuando salgo a por la bici mi hermana ya está allí animando, y Susana y mi madre también han tenido tiempo para llegar desde la playa.















Ciclismo (180 km – Tiempo= 5:46:27 – Velocidad Media = 31 km/h)

Los primeros 3 kilómetros son por las calles de Calella, y los hago tranquilo, esto va a ser muy largo y cualquier badén te puede amargar la carrera. En nada enfilo la carretera de la costa, pega poco viento y me acoplo en la bici desde el principio, manteniendo bien la velocidad por encima de los 30 km/h. Al final he decidido llevar el casco aero que me ha dejado mi amigo Carlos del Triflavi (gracias champion!), es cómodo y aunque tiene menos ventilación que el mío normal, intuyo que puede llover y me ayudará a llevar seca la cabeza. Además, si se lleva bien y no mueves la cabeza puedes ganar unas décimas por km! jajaja. Me voy acordando de cómo acabé todas las carreras donde apretaba en la bici… mal!, así que voy dosificando. Así todo mi progresión es notable, adelantando triatletas durante todo el sector. Me salto el primer avituallamiento porque ya llevo comida y bidones, pero a partir de ese primero, no perdono uno. Mi alimentación en la bici se puede resumir en 3 medios sándwiches de pavo y queso que llevo en el mallot, 5 geles, 2 ó 3 plátanos, y media docena de bidones entre el agua y las sales isotónicas. Con las barritas energéticas no puedo, así que ni probar… Mentalizado con que el gran sufrimiento empezaría con la carrera a pie, por el km 80 empiezo a tener una desagradable sorpresa. La vuelta sentido Girona se me ha hecho corta, pero después de girar en Calella toca de nuevo sentido Barcelona, y el viento pega más fuerte. 40 kilómetros interminables que van mermando las fuerzas de mis piernas.










Para el km 120 ya no sé cómo sentarme sobre el sillín, y mis dos hernias discales en la zona lumbar parece que me quieren atravesar la espalda. Cada repecho, lejos de ser una agonía, es una bendición, y la excusa perfecta para desacoplarse unos segundos y levantarse sobre la bicicleta. Toca sufrir, y además se pone a llover. Entonces me doy cuenta de que llevo 5 horas y media compitiendo y que ni tan siquiera he llegado al ecuador de la prueba. Argumento suficiente para hundirse a uno mismo y abandonar. Pero veo a Rafa López, el único paratriatleta de la Challenge, y mientras le adelanto y le animo, un cosquilleo me recorre todo el cuerpo viendo el enorme esfuerzo que hace con su “bicicleta adaptada”, menudo mérito el suyo. Sigo pedaleando, la  lluvia ha desaparecido de nuevo y me queda poco para la última vuelta, que además de ser más corta, la haré con el empuje de mi “equipo”, que me espera contra viento y marea en cada paso por Calella. El dolor en el culo, la espalda y el cuello casi me hacen olvidar mi tendinitis de rodilla. La llevo algo inflamada y cuando me quedan 10 km de bici me tomo un ibuprofeno. Entro en las calles de Calella, he mejorado más de 200 puestos, y he logrado hacer 180 km acoplado en 5 horas y 46 minutos, a más de 31 km/h. Mi etapa más larga hasta ahora había sido en marzo, haciendo los 140 km de Castro a Leiva en 6 horas, así que para mí esto ya es algo increíble.










Transición 2 (Tiempo = 9:10)

Me bajo de la bici sonriente, solo me queda correr una maratón… El Bike Park está bastante lleno, e incluso en mi lugar tengo que apartar una bici para que entre la mía. Voy trotando por el campo de fútbol enmoquetado, que se ha convertido para esta ocasión en un recinto para 1.500 bicicletas. Entro en la carpa y misma jugada que en la primera transición. Me cambio de ropa entero, poniéndome el trisuit limpio y calcetines secos, mientras una voluntaria me ayuda a colocar los geles en el cinturón portadorsales. Decido perder 3 minutos más en masajearme de nuevo las piernas con la crema antiinflamatoria, sobre todo en la zona de la rodilla. Transición lentísima de nuevo, pero el tiempo es algo que hoy no duele, sigo mentalizado solo para acabar. Me calzo las zapatillas de running y salgo de la carpa en busca de la primera maratón de mi vida, cuando llevo más de 7 horas y media de competición.












Carrera (42,2 km – Tiempo = 3:53:09 – Ritmo Medio = 5:30 min/km)

Salgo medio andando los primeros metros, acordándome de los consejos de mi amigo masajista Borja, y aunque hago el primer kilómetro por encima de 6 min/km, pronto me pongo a correr y decido no mirar el reloj. En el km 5 no aguanto más, no hago más que adelantar gente para mi sorpresa, y ya no sé si voy rápido o si todo esto es un sueño… Acabo de hacer los primeros 5 km por debajo de 5 min/km! Empiezan los avituallamientos, tampoco pienso perdonar uno, y mi ritmo baja un poco porque reduzco para poder pasar bien los geles y los plátanos. Sigo alternando el agua con las sales en cada avituallamiento, que parece que en la bici me ha funcionado bien. El ritmo que llevo sigue siendo realmente bueno para mí, manteniendo tiempos constantes entre 5 y 5:30. Son 4 vueltas de 10,5 km, entre Calella y Santa Susana. Me cruzo con Edu al principio de la maratón y nos animamos, casi va 40 minutos por delante, qué grande, y además en la natación ha demostrado mucho nivel. También me cruzo con Gorka Bizkarra, que me ayudó con los entrenos para iniciarme en el triatlón. Le animo pero va muy concentrado buscando su objetivo sub-10 horas. Este sí que es máquina, ha salido en categoría pro, aunque un circuito de bici tan llano seguro que no le beneficiaba para la clasificación.











Cada paso por Calella es una inyección de fuerza e ilusión, y no porque vea la meta, sino porque mis chicas están allí animándome. Mi paso por la media maratón es de 1 h 52 min, de locos! Nunca pensé que acabaría echando cuentas mientras corría, pero empiezo a pensar que si no casco puedo bajar de las 12 horas, y además corriendo la maratón por debajo de 4 horas. Me he cruzado más veces con Edu y cada vez lo tengo más cerca, serán ya unos 25 minutos los que nos separan. En un avituallamiento se me cae el plátano, ni me puedo agachar, pero una voluntaria me sigue corriendo y me da otro, admirable! Le devuelvo una sonrisa, a ella, y a todos los voluntarios que hay a lo largo del recorrido, porque si yo hago este reto por una ambición personal, esta gente está ahí de manera solidaria y altruista. A partir del km 26 el sufrimiento va en aumento, me cuesta mantener muchísimo el ritmo que llevo, e incluso voy forzando la pisada para no cargar la rodilla, que me lleva la última media hora minando la moral. Mis dedos pequeños del pie izquierdo, y el gordo del pie derecho, se empiezan a quejar de estos cambios, me escuecen tanto que algo se está cociendo por ahí abajo, y puede que ése sea el tramo en que me gano el cielo. Porque cuando peor voy y cuando peor lo estoy pasando, aprieto los dientes mientras se me saltan las lágrimas, porque mi corazón va aguantando bien, y ya no me conformo con terminar el Ironman andando, quiero conocer un nuevo límite, seguir corriendo por debajo de 6 min/km y hacerlo con la mejor de mis sonrisas. La misma que sigo poniendo a los voluntarios, la misma que dedico a “mi equipo” en el paseo de la playa, donde Susana llega a correr unos metros a mi lado, y mi hermana le da el relevo para alargar ese apoyo unos metros más.











Me había tomado medio ibuprofeno más corriendo, tirando la otra mitad porque pensaba que dos podían ser muchos gramos con tan solo dos horas de diferencia. Al pasar por el mismo sitio miro a ver si veo la otra mitad! jajaja… En los últimos 6 km paso a Tomás, de Ortuella y amigo de Joci, que está haciendo un carrerón. Me acabo de cruzar con Edu que ya solo me saca unos 14 minutos, y me doy cuenta entonces que bajaré de 4 horas en la maratón! Ya está cayendo la noche, y aunque el cielo está cubierto, mis pies me hacen ver las estrellas. Sigo intentando cambiar la forma de correr para proteger la rodilla, pero creo que el dolor en las piernas es tan general (gemelos, isquios, cuádriceps…), que mi tendinitis ha pasado a segundo plano. La semana que viene mis pies serán un difícil puzzle para el podólogo, con los dedos hinchados, con sangre coagulada dentro de las uñas, de las que me quedan jiji, con ampollas de agua,  con rozaduras en carne viva… bonito cuadro.














Entro en los dos últimos kilómetros y quiero apretar, pero ya no me quedan fuerzas. He hecho toda la competición de menos a más y me he vaciado, intento ir más rápido, y mi cuerpo no responde. Suspiro y me dejo llevar esos 2 últimos kilómetros ligeramente por encima de 6 min/km, recordando los últimos 12 meses de entrenos, y pensando que todo ha valido la pena. Y cuando entro en los últimos 100 metros enmoquetados… es cuando sucede todo. Dejas de sufrir y te conviertes! Tu cuerpo ya no es de carne y hueso, es de hierro, no duele nada y te sientes capaz de cualquier cosa. Cruzas la alfombra roja inmune a cualquier dolor, piensas que podrías con 100 km más, que eres indestructible, que eres un hombre de hierro, un Ironman. Beso a mi chica, abrazo a los míos, y en el arco de meta me giro para ver de nuevo a mis incondicionales, se lo debo tanto a ellos… Y con los brazos en alto, me digo… “Aiert, lo has conseguido”. Después de la meta te cuelgan la medalla de Finisher, y unos pasos más adelante vuelves a ser de carne y hueso. Te duele todo, los pies escuecen, y casi no puedes ni andar, pero esos 100 metros finales ya se han quedado contigo para siempre.














En la llegada me abrazo con Edu, enorme!, que ha cruzado la meta con Tamara y la bandera de Castro, y salgo a buscar a los míos. Me tiré al agua casi de noche, y he acabado corriendo también de noche, pero Susana, mi madre, mi hermana y David han aguantado todo el día como titanes, de un lado para otro sin descanso. Igual que mi padre y mi hermano, que desde Algorta han fundido las baterías de sus móviles durante toda la prueba. GRACIAS DE CORAZÓN! Mi puesto final es el 683º, con un tiempo de 11:32:46, en un Ironman que había inscritos 1.500 triatletas. En las siguientes imágenes se pueden ver mis tiempos por sectores, así como la progresión por varios puntos kilométricos. Y en este enlace se accede a los ritmos km a km de mi MARATÓN. (pulsar "ver en sistema métrico" arriba a la derecha)













Cuando empecé con este reto veía a los Finishers como super hombres, pero no es así, con voluntad y deseo yo lo he hecho. Y al llegar al apartamento, después de una larga y complicada subida de escaleras hasta un segundo piso, me encuentro con algo que remata un día perfecto. Correos, mensajes, llamadas y más de 300 wasaps. De amigos de Castro, de Getxo, de La Rioja, de Catalunya,… vamos, de AMIGOS, que prefiero no nombrar para no olvidarme ninguno. Y sobre todo, de mis dos grupos, OSTIKADA y FLAVIOBRIGA, que han estado un montón de horas siguiendo la clasificación y comentándola por el wasap, jajaja, qué bueno! Se agradece muchísimo tantos ánimos, en serio.











Ahora, toca descansar unos días, disfrutar en la boda de mi hermana y David, mientras pienso cuál será mi Desafío 2013…

10 comentarios:

  1. Eres un grande, de verdad! Desde luego a mí no se me pasa por la cabeza dejar el fútbol sala y ponerme a hacer algo que me lleve más tiempo!! Felicidades y ya me contarás cuando te vea por la villa! Ahora a buscar alguna otra cosa, no? jaja. PD: Tu hermana no ha cambiado nada! da recuerdos! Zorionak

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  2. Me tienes hasta las pelotas chaval, que pasa que todo lo haces bien?, no hay nada que hagas mal?, hasta escribiendo me has emocionado. Y eso que dices que para hacer lo que has hecho con voluntad vale, no sé yo, sinceramente te digo que tú eres un SUPER IRONMAN, y haces que me sienta orgulloso de haber conocido a alguien como tú. Eres muy grande SR AIERT.

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  3. Rami TRIRUNNERS12/11/12 20:08

    Muy bueno tío!!! Muy buena carrera y muy buena crónica, ahora a disfrutar de la proeza que te has marcado!!! Nos vemos!!! TXAMPION!!!

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  4. Aiert, tienes todos mis respetos!!! Yo que he vivido más o menos de cerca tu preparación, puedo decir que además de tener voluntad, hay que tener unas condiciones especiales, y tú las tienes!!! Orgulloso de ser tu amigo, haberte conocido gracias al pádel y poder disfrutar de tu fuerza mental y tu fuerza de voluntad...Eres muy grande, tío!!! Ah, y por cierto, a mí también me has emocionado leyendo la crónica, con lo cuál supongo que eso quiera decir, que también escribir lo haces bien... A ver si va a tener razón Danny... qué cojones haces mal???... jajaja. A ver si nos vemos por Castro para darnos un abrazo, tío!!! Grandeeeeeee...

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  5. Dos palabras. Im-presionante. Zorionak!!!

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  6. Zorionak Iron! Vivirlo en persona fue algo muy especial, la verdad es que "tu equipo" estábamos mentalizados para verte pasarlo mal y tenerte que animar cuando las fuerzas te fallasen, y eso es duro... pero nos demostraste que tienes una fuerza sin límite, y cada vez que te animábamos nos regalabas un sinfín de sonrisas y gestos! No sabes lo que eso suponía para nosotras! El ánimo casi nos lo dabas tú a nosotras, que cada vez veíamos más cerca el sueño de verte cruzar la meta. Como dices, esos 100 metros de llegada zigzagueando son únicos, y encimas llegas esprintando!!! Te acercas a "tu equipo" y todos queremos besarte y abrazarte por hacernos participes de algo tan especial... El brillo de tus ojos tras las gafas te delatan! Cruzas la meta y todos la cruzamos contigo, te giras, y nos das las gracias... sin palabras. Y ahora me pregunto... ¿cuál será el siguiente reto? Besos campeón!!!

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  7. David Marinera12/11/12 20:26

    Ufff... no sé si se te da mejor escribir que nadar, pedalear o correr, pero la verdad es que la crónica me ha puesto los pelos de punta y la piel de gallina... enhorabuena a ti y a Edu... los dos erais hombres de hierro antes del domingo. Con tantos entrenamientos durísimos y tantos problemas en forma de lesiones, dolores, etc, y los dos habéis seguido manteniendo la sonrisa a pesar de los nervios, de las dudas... enhorabuena de verdad. Eso sí, lo de los dedos es mejor cortar a la altura del tobillo y fuera!!!

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  8. Zorionak txapeldun!!! Qué te voy a decir, eres grande muy grande. Este es el justo premio a tus horas de entreno, duatlones y triatlones en los que has participado. Tu afán competitivo, tu férrea voluntad, tus inquietudes deportivas, siempre buscando el no va más, te están llevando a convertirte en un deportista multidisciplinar. Como dice la juventud, ¡¡eres un máquina!! Todo mi apoyo y mi orgullo de padre.

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  9. Enhorabuena!!! Espectacular leer todo esto y ver todo el tiempo que le has dedicado, y después de todo este tiempo leyendo el blog, qué ganas de que llegase ya el Ironman y ver qué tal te iba!!! Un besazo!!!

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  10. Muchas gracias a todos! Por los comentarios, los correos, mensajes... No os contesto uno por uno pero os leo a todos! Muchísimas gracias, en serio.

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