domingo, 4 de marzo de 2012

Sahara Marathon!


Deporte y solidaridad, son las dos acciones que me han llenado esta pasada semana en Argelia. He tomado parte en una carrera por el desierto en apoyo al pueblo saharaui, en la que nos dimos cita unos 400 corredores de 18 nacionalidades distintas, que participamos en las diferentes carreras (5 km, 10 km, Media Maratón y Maratón). Yo opté por la Media Maratón, ya que desde la última lesión apenas he corrido, y me parecía tentar mucho a la suerte estrenarme en el desierto con mi primera Maratón.


Así que el lunes por la mañana los autobuses nos llevaban a Auserd, para que desde allí los 107 participantes de la Media Maratón volviéramos corriendo hasta Smara, a 21,1km. En la salida como es lógico, gran cantidad de europeos de la expedición y algunos saharauis. Después veía llegar a los buenos, una docena de argelinos que se bajaban de dos todoterrenos y se ponían a calentar, y éstos no iban como los saharauis, llevaban su ropa de atletismo y sus playeras de running en toda regla. Muy buena pinta… Últimos estiramientos, bien de crema protección 50, ánimos para mi compañero de haima Jose y a la salida!










Emocionante pistoletazo de salida con todas las mujeres saharauis gritando y animando. Todos los argelinos salían lanzados en primera fila con algún que otro saharaui intentado seguirles el ritmo. Sabía que los 3 ó 4 primeros kilómetros eran de dunas y tampoco quería salir muy rápido como me ha pasado otras veces, ya que correr sobre arena se hace muy pesado y no quería llevar las piernas cargadas toda la carrera. En el primer medio kilómetro hago los cálculos que siempre me gusta hacer, y miro un poco para atrás para hacerme una idea de la posición y ritmo de carrera. Calculo unos 30 por delante, casi todos argelinos que van tirando, y algunos europeos. Por detrás todos los demás, europeos en su mayoría y algunos saharauis. Pronto reconozco unos metros por delante a Dario Barrio, chef español de la expedición que participaba en este reto solidario con otros dos chefs, Paco Roncero y Jose Luis Estevan. Y con él dos reporteros de Marca, Pablo (Fotógrafo) y Javi (Periodista). La carrera ya se empieza a estirar, así que aprieto un poco para no quedarme solo y me uno a Pablo, Javi y Dario. Llevamos buen ritmo, cercano a 4:35 min/km, y al cuarteto se nos une un saharaui al que cogemos al final de las dunas.










Kilómetro 5, ya hemos abierto hueco por detrás, y por delante se distingue a los argelinos con alguno más, pero muy lejos ya… Voy a gusto, el ritmo está bien y nos permite ir hablando. El calor es tan seco que el sudor se evapora y apenas tienes sensación de sudar. Joder, el saharaui que nos sigue pegado no sé si va bien o mal, pero se tiene que estar cociendo, va en chándal! Javi, el año pasado hizo la Maratón, este año corre en Roma dentro de 15 días y no quería desgastarse demasiado, así que hacía la Media. Pablo, repite la Media Maratón del pasado año, donde había hecho 1:45 (tiempo que no estoy seguro de poder hacer yo, pero de momento voy disfrutando…), y Dario viene de hacer 3:28 en la Maratón de Nueva York. Qué buena suerte, buenos compañeros para intentar hacer con ellos toda la carrera.













Llegamos a mitad de carrera, el calor es muy fuerte, vamos hablando y veo que hemos bajado el ritmo a 4:50 min/km. Los argelinos casi han desaparecido en el horizonte, y de repente nos adelanta Aitor, otro de los vascos que venía conmigo en el autobús a Madrid. Nos saluda, dice que ha salido suave pero que va muy bien… Joder, y tanto! No se frena, así que nos ponemos “a rueda”. Ahora sí que se calienta un poco la cosa. Somos 6 pero pronto nos quedamos de nuevo en quinteto, ya que vamos corriendo a 4:25 min/km y el saharaui no puede y se queda. Aitor y Pablo van tirando dos o tres kilómetros, y ahora sí que noto el desgaste. Ganamos algún puestillo en la carrera y cuando pasamos por un avituallamiento, me paro. Prefiero perder 20 segundos y dar un par de tragos tranquilo, que al ritmo que vamos lo más fácil es atragantarse o que se me caiga el agua (como me había pasado en el avituallamiento anterior). También como algo de naranja que me da la vida… qué rica! Aitor, Pablo y Dario van treinta metros por delante, y Javi que también se había parado un poco les va cogiendo. Veo que me cuesta, han acelerado un poco más y ya no voy cómodo. Les acabo pillando, quedarán poco más de 5 km pero aún no se ve el campamento de Smara, ya que hay unas colinas de por medio.












Ahora sí, se empiezan a ver las cuatro antenas del campamento, y poco después empiezan a aparecer las primeras casas de adobe. Miro el reloj, no llega a 1:30, y quedarán unos 4 km cuando aún no hemos entrado en el campamento. Y sorpresa, Aitor que va fuerte pone mala cara. Y no es que no pueda, le ha entrado un apretón y se tiene que desviar buscando una pequeña duna. La comida de los días previos ha hecho estragos en muchos estómagos y Aitor ha tenido mala suerte. Será difícil que nos coja de nuevo, ya vamos lanzados entrando en los últimos 3 kilómetros.




















Nos liamos un poco con el camino a seguir entre las haimas, no está bien marcado y casi nos equivocamos! Y Pablo pega un acelerón, el año pasado hizo 1:45 y se ve con fuerzas para bajarlo. Dario se descuelga unos metros, ahora sí que vamos corriendo por debajo de 4 min/km, pero ya ni miro el reloj. Último kilómetro, Pablo va fuerte y Javi creo que va muy justito pero aguanta. Yo noto que aún me queda algo de chispa en las piernas, paso a Pablo y doy el resto cuando veo la meta a medio kilómetro. Los últimos 100 metros se me hacen larguísimos, pero me da tiempo a pasar a un saharaui poco antes de entrar. Unos metros más atrás llega Pablo, y poco después Javi. Dario entra también dentro del mismo minuto, y poco después llega Aitor tras su parada forzada. Hemos hecho 1:43 (1:44 para Aitor), y aunque no tenía ninguna referencia de correr por este terreno, acabo muy contento. Los argelinos copan las 15 primeras plazas, y yo finalizo la Media Maratón en el puesto 20 (5º Corredor no africano), y habiendo disfrutado mucho de la carrera y de la compañía.


Con Pablo (Marca), Dario (Chef) y Javi (Marca)

Quiero esperar a mi compañero Jose en la meta, pero me siento bastante mareado después del esfuerzo y necesito sombra desesperadamente, así que me meto en la sala habilitada para los corredores. Ahora no me entra nada de comer, doy unos tragos y me tumbo un poco. Cuando voy a salir me encuentro ya con Jose, que ha logrado su reto de bajar de las 2 horas (1:59:51 !!!). Que fenómeno, con 58 tacos y el gemelo algo tocado, pero ahí está! Nos habilitan unas duchas de agua fría en dudosas condiciones, pero al fin y al cabo duchas! Saben a gloria, y después me voy a la llegada a esperar a Fede y Xavi, mis otros dos compañeros de Haima que hacían la Maratón. Y éstos sí que tienen mérito, corriendo 42,2 kilómetros por el desierto, casi nada… Solo se han separado al final de la carrera y aunque vienen agotados, acaban bien en mitad de la clasificación, con 4:35 para Xavi y 4:46 para Fede. Enhorabuena!


Una carrera inolvidable, con un paisaje de ensueño, imposible de separar de la gente que allí he conocido, y que me hará regresar sin duda más pronto que tarde. Por un lado, para correr la Maratón, y por el otro, para poder volver a aportar mi granito de arena a un pueblo saharaui tan necesitado, fuera de su hogar y en condiciones precarias. Así que hasta que vuelva, todos mis mejores deseos para la familia de Glaila Hamdi, donde me han acogido y cuidado como a uno más. Sin remedio les he cogido un cariño especial, imposible de olvidar.



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