lunes, 26 de diciembre de 2011

La famosa PRIMA DE RIESGO


¿Quién no ha oído hablar este año de la prima de riesgo? Pues seguro que cualquiera que haya visto un día las noticias en la tele habrá escuchado ese concepto económico. No solo ha estado en boca de toda la comunidad financiera a lo largo del año, sino que ha sido y es el principal quebradero de cabeza de algunos países de la Zona Euro, entre ellos España.



En un lenguaje llano, digamos que un Estado necesita dinero para financiar sus actividades (carreteras, sanidad, educación, etc), y a parte de recaudar impuestos, muchas veces necesita más capital y además en el corto plazo. Así que los Estados emiten deuda pública. Esto quiere decir de manera sencilla, que venden títulos mediante los cuales ofrecen una rentabilidad a los compradores. Al igual que cuando metemos nuestro dinero en un depósito de un banco, y éste adquiere una deuda con nosotros, los Estados adquieren una deuda con los compradores, que pueden ser particulares, bancos u otros países. Así pues, el banco nos deberá devolver el dinero un día, más una cantidad añadida que establecerá el tipo de interés, e igualmente, los Estados deberán hacer frente a su deuda pagando además la rentabilidad que marquen los títulos emitidos. 

Entendido esto, los títulos a los que me refiero son los Bonos del Estado, e igual que en el ejemplo de los depósitos del banco, también tienen un plazo. Y la prima de riesgo… ¿dónde aparece? Pues el país más estable y seguro de la Zona Euro es Alemania, así que como referencia se coge el bono alemán a 10 años, que evidentemente ofrece una rentabilidad. Y a partir de aquí es dónde podemos ver la prima de riesgo de un país, ya que es la diferencia de la rentabilidad de su bono con el bono alemán. 

Está claro entonces que cuanto mayor sea la prima de riesgo de un país, mayor será la rentabilidad que ofrecerán sus bonos. ¿Y cómo afecta esto? Muy negativamente para un país, los Estados tendrán que pagar más intereses por el dinero prestado de los inversores, y los bancos de este país también obtendrán dinero a tipos de interés más altos, que evidentemente trasladarán a las empresas y particulares, es decir, a nosotros. 

En definitiva, la prima de riesgo de un país crece a medida que aumenta la desconfianza sobre su solvencia. Cuantas más dudas tenga el mercado sobre la posibilidad de que un país no pueda hacer frente a sus compromisos de pago en el futuro, mayor será la prima de riesgo. A grandes rasgos, la desconfianza se trasladará a las bolsas, bajará el consumo, el PIB y el empleo, es decir… recesión. Ahora nos podemos hacer un poco a la idea de por qué los Estados tienen pánico a su prima de riesgo. 


Grecia, Irlanda y Portugal solicitaron el rescate con su prima de riesgo por encima de los 500 puntos básicos (5% sobre Bono Alemán). A pesar de que la prima de riesgo española se ha disparado el último año, y de que llegó a marcar un máximo también por encima de los 500 puntos básicos, cerrará el año en torno a los 350 puntos básicos.

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